Dos hermanos de Madrid ganan el concurso

Fecha:05/06/2010

Dos hermanos de Madrid ganan el séptimo Concurso Internacional de Albañilería organizado por FECONS

 Los hermanos Natividad del Pozo Galán y José María del Pozo Galán, procedentes de Madrid, ganaron el primer premio dotado con 3.000 euros en el VII Concurso Internacional de Albañilería “Cáceres, Ciudad Europea de la Cultura 2016” organizado por la Federación de Empresarios de la Construcción de Cáceres (FECONS).
 
La cuadrilla formada por Javier Sánchez Martín y Vicente Martín Durán, de Malpartida de Plasencia, logró el segundo premio, dotado con 2.000 euros. Esta pareja de albañiles se llevó también el segundo premio el pasado año en este mismo concurso.
 
Finalmente, Domingo Valiente y Gonzalo Castro, de Acehúche, obtuvieron el tercer premio, consistente en 1.000 euros. Además de dinero en metálico, los ganadores del primer premio recibieron una paleta de oro donada por el Ayuntamiento de Cáceres, y el segundo y tercer premio, un trofeo. El resto de las cuadrillas participantes recibieron 100 euros.
 
En esta convocatoria han participado 28 cuadrillas de albañiles, compuestas por un oficial de albañilería y un ayudante peón, procedentes de Madrid, Cáceres y otros municipios de la provincia. Las escuelas taller no han participado esta edición, por lo que además de las 25, a los que limita las bases del concurso, se han admitido tres más.
 
El proyecto que han ejecutado las cuadrillas ha sido obra del arquitecto y profesor Ángel González. Diseñó una prueba que no era complicada pero si era muy importante la interpretación del plano que se entregó a los concursantes. El trabajo contaba con tres puntos de apoyo  en ladrillo hueco, un arco y dos líneas tangentes que se cruzaban en el espacio superior. “Si quisiéramos asemejar la figura a algo, podría ser a un castillo de naipes con un arco incorporado”, comentó Ángel González. Los materiales utilizados en el trabajo han sido rasilla (ladrillo similar al ladrillo hueco), yeso y agua.
 
El Jurado ha valorado la ejecución del proyecto, la limpieza, el acabado, las dimensiones y los materiales utilizados. Según José Carlos Pozo, Presidente del Jurado, “lo que puntuaba más era la ejecución del proyecto”. Todos los trabajos, excepto uno, presentaron una "gran calidad" de ejecución, "aunque también es verdad que la diferencia en la terminación entre los tres primeros y el resto ha sido notable", indicó.
 
El Presidente de FECONS, Carlos Izquierdo, agradeció el apoyo de instituciones como la Junta de Extremadura, Diputación de Cáceres y el Ayuntamiento de Cáceres, así como el esfuerzo de las empresas afiliadas para hacer posible sacar adelante el concurso, que mantiene la dotación de los premios, pese a las dificultades actuales. Felicitó, también, a los miembros de la Comisión Organizadora del concurso, que son, dijo, “el alma mater de este encuentro del sector”. Izquierdo dijo que este concurso “sirve como escaparate de las personas que están detrás de la construcción, como una proyección más del trabajo que realizan a diario”.
A la entrega de los premios, en una comida que ofrece la organización a los participantes, han asistido el Consejero de Fomento, José Luis Quintana, la Alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, entre otras autoridades.
 
El Consejero destacó que este concurso puntúa para la convocatoria regional que organiza la Junta de Extremadura. Por su parte, la Alcaldesa destacó eventos como estos, ya que ponen en realce profesiones tan tradiciones como la albañilería en la ciudad de Cáceres.
Diez finalistas.- El Concurso de Albañilería organizado por FECONS, es el primero que empieza a puntuar para participar en el Concurso Regional de Albañilería que organiza la Consejería de Fomento de la Junta de Extremadura. Además de los tres premiados que se clasifican en este concurso de la federación, otras seis cuadrillas pasan a puntuar para el certamen regional.
 
 
    Trabajo ganador de la séptima edición del Concurso de Albañilería
 

                                                      

 Miembros del Jurado.- José Carlos Pozo, Presidente del Jurado, en el medio de la foto. Ángel González, arquitecto diseñador del proyecto, a la derecha.
 

 

 

 

 

 



La construcción vive un momento crítico

Fecha:27/06/2010

 

La primera consideración que debemos hacer sobre la situación actual del sector de la construcción en Extremadura es la grave situación en la cual nos encontramos. Esta situación no es ajena a lo que está ocurriendo en el resto del país, pero si puede tener ciertos matices.

 

Tradicionalmente siempre hemos ido desfasados en el tiempo y por regla general los efectos de los altibajos que se producían en nuestro sector también de alguna forma se encontraban amortiguados con lo cual los efectos ni eran tan positivos como en el resto del país ni tan negativos.

 

En Extremadura estos últimos años hemos creado un tejido empresarial en el sector de la construcción verdaderamente importante. Hemos visto en estos últimos años crear nuevas empresas y crecer a las existentes de tal forma que prácticamente nuestras empresas han sido capaces de acometer cualquier tipo de infraestructura que se llevara a cabo, cosa que por otra parte hace unos años hubiera sido impensable.

 

Nuestra gran preocupación actual, es que este desarrollo que ha experimentado el sector de la construcción en estos últimos años ha sido fruto de muchos esfuerzos y sacrificios por parte de todos los agentes implicados: empresarios, trabajadores, administraciones, asociaciones, etc.., y también una situación económica que nos ha permitido poder llevarla a cabo. El grave problema está en que todo este tejido empresarial que ha costado tanto tiempo consolidar, si la situación que tenemos actualmente se prolonga excesivamente en el tiempo, va a producir tal deterioro que será muy difícil volver a conseguir recuperarlo.

 

En el sector de la construcción debemos analizar por separado los dos puntales que la forman: por una parte la inversión privada y por otro lado la inversión pública.

En cuanto a la inversión privada, la situación actual del sector es prácticamente nula. En la actualidad las promotoras nos limitamos a rematar las promociones que teníamos en construcción y que nos han permitido ir manteniendo parte de la estructura que teníamos en las empresas, pero estos trabajos se van terminando y la situación se agrava por momentos, bastaría con darnos una vuelta por nuestras ciudades y veremos como la práctica totalidad de las grúas se encuentran paralizadas.

Lógicamente muchas de las empresas que únicamente trabajaban en la inversión privada han derivado en estos dos últimos años a la obra de inversión pública para poder subsistir, ya que, como digo la actividad privada a día de hoy prácticamente ha desaparecido.

Esta situación que se prolonga en el tiempo y que comenzó en el verano del 2008, se ha producido por dos motivos: por un lado desaparece la financiación y, por otro, se satura el mercado de la vivienda. Pues bien a día de hoy el gravísimo problema es que la situación no ha mejorado en absoluto sino todo lo contrario.

La realidad de las empresas de nuestro sector es que cada día que pasa su situación lejos de mejorar se agrava. Y esto es debido a que su actividad prácticamente está cesando y, por el contrario, siguen teniendo que hacerse cargo de todos los gastos estructurales y financieros que tienen que soportar.

A mi juicio las empresas hemos hecho lo que creo que se debe hacer en estos casos: hemos reducido costes, hemos disminuido nuestra actividad, hemos optimizado los recursos, hemos prescindido de todo aquello que en definitiva era prescindible. Pero lo cierto y verdad es que la situación de nuestras empresas lejos de ser mejor; cada vez mostramos más signos de debilidad como no puede ser de otra forma.

 

En la situación actual en la cual nos encontramos si no somos capaces de que vuelva a fluir el crédito a las familias, autónomos y empresas, no cabrá esperar nada bueno y la empresa se irá agotando poco a poco hasta desaparecer.

Es mucho más importante para nosotros resolver el problema financiero para las familias que para la propia empresa y voy a intentar explicar  estas palabras.

 

Los créditos en las empresas nos permiten acometer inversiones y resolver problemas puntuales de tesorería pero no los problemas estructurales de nuestras empresas.

 

Para volver a poner en marcha nuestras empresas necesitamos generar de nuevo actividad y para ello es necesario disminuir el stock de viviendas existentes sin vender en la actualidad. De todos es sabido que necesidades de vivienda sigue habiendo y si cabe más que hace dos años cuando empezaron a aparecer estos problemas. Lo único que ocurre es que el ciudadano que se acerca a nuestras oficinas para adquirir cualquiera de nuestras viviendas, una vez que se ha decidido por aquella que a su juicio le interesa, tiene que acudir a una entidad financiera, las cuales sistemáticamente han venido denegando las operaciones con lo cual se aborta la posibilidad de dar salida a nuestro stock. Y así sucesivamente.

 

Creo que todos los españoles hemos sido solidarios con la banca y con el dinero de todos se les ha ayudado. Esta ayuda que se dio al sector financiero se les daba para que el crédito volviera a fluir o al menos eso fue lo que se nos dijo. Pero según ha ido transcurriendo el tiempo nos hemos ido dando cuenta que esta ayuda que le dimos en su día la han utilizado para paliar parte de los problemas estructurales del sistema financiero y digo bien cuando digo paliar, porque desde luego a día de hoy el problema no se ha solucionado.

 

En definitiva y como conclusión; si podemos decir que después de dos años, seguimos sin que se resuelva el problema del acceso al crédito por parte de los usuarios y si no conseguimos que dicho acceso se facilite será muy difícil dar salida a nuestro stock, disminuir el endeudamiento de nuestras empresas y poder volver a generar actividad en nuestro sector.

También es cierto que esta actividad no volverá a ser igual a la que teníamos con anterioridad a esta situación y para ello tendremos que llevar a cabo un reajuste en el sector que se adecue a la nueva situación del mercado.

Ahora bien, a día de hoy y mientras no se dé una solución de una vez por todas al problema de acceso al crédito; nuestras empresas seguirán disminuyendo su actividad, destruyendo puestos de trabajo, generaremos más prestaciones sociales y aumentaremos aún más el déficit público que tanto se habla de él  en estos momentos.

 

En cuanto a la inversión pública, la situación ha ido cambiando también en estos  18 últimos meses. En primer lugar el volumen de licitación ha ido disminuyendo, en segundo lugar se ha incrementado el número de licitadores por obra licitada y en tercer lugar las bajas que se están produciendo en las adjudicaciones de obras son francamente preocupantes.

Como ya dije anteriormente, gran parte de las empresas que se dedicaban únicamente a la promoción o construcción de obras privadas han derivado a la obra pública para intentar mantener sus estructuras hasta que la situación actual se regularizase. Esto ha supuesto, que obras a las cuales antes licitábamos 15 empresas haya ido aumentando el número de licitantes hasta el disparate de presentarse en la actualidad 60 o 70 empresas a una obra (conseguir la contratación de una obra en estas condiciones es tanto como decir que te ha tocado la lotería)

 

A su vez esto ha supuesto, que las obras que hace dos años se contrataban con unas bajas en torno al 8%-12%, hoy en día se estén adjudicando por encima del 30%. Y en ocasiones han llegado a alcanzar el 50% de baja.

Esta situación, sencillamente es un auténtico disparate para el sector. Las cosas tienen un precio y cuestan lo que cuestan.

En función de la buena o mala gestión que hagamos en una obra conseguiremos abaratarla un poco o bien si esta gestión no es la adecuada la encareceremos pero difícilmente nadie puede creer que hoy podamos hacer una unidad de obra al 50 % del coste que teníamos hace dos años y lo que es peor aún toda una obra en su conjunto en la cual habrá unidades que sin lugar a dudas han experimentado incremento de costes.

La conclusión de lo anteriormente descrito, es bien sencilla y caben pocas interpretaciones  al respecto. Las empresas del sector nos encontramos en una necesidad perentoria de contratar obras, sea como sea y esto creo que es lo peor que nos puede estar ocurriendo.

En primer lugar, creo que las empresas deberíamos hacer un acto de reflexión y replantearnos seriamente si esta política de contratar por contratar realmente es beneficiosa para los intereses de nuestras empresas. O bien supone una huida hacia delante y lejos de solucionar un problema existente y que a  día de hoy tendría solución, estamos agravando la situación de tal forma que luego no haya vuelta atrás.  

De igual forma que creo que las empresas debemos cambiar nuestra forma de proceder, no es menos cierto que esta política de adjudicaciones a la baja han venido desarrollándose con el consentimiento de las distintas administraciones que intervienen en el proceso de adjudicación de las obras públicas y que tampoco han contribuido a amortiguarlo sino todo lo contrario.

Desde hace tiempo se nos viene contestando por parte de nuestros dirigentes que las adjudicaciones más bajas son las más ventajosas de cara al ciudadano y que precisamente ellos están para velar por los intereses de los administrados y que además son responsables de dichas adjudicaciones. Otro argumento que se nos expone es que para eso existe la baja temeraria y que con ello se pone coto a las bajas excesivas.

Pues bien, de la misma manera que pienso que los empresarios tenemos que cambiar nuestro proceder, creo que la administración también tiene que cambiar su forma de actuar y voy a intentar explicar el porqué.

Las bajas temerarias únicamente regulan, que las plicas que ofertamos los licitadores en base a un estudio económico, guarden cierta coherencia y aquellas que se aparten en más de un cierto porcentaje, variable según el pliego de cada administración se desestiman por estar incursas en temeridad.

Este criterio normalmente ha funcionado correctamente y simplemente con la aplicación del mismo se limitaban las ofertas excesivamente bajas, pero siempre ha estado basado en que la gran mayoría de los licitadores efectuábamos nuestras plicas como resultado de un estudio económico detallado de la obra en cuestión. El problema de las obras que se están licitando en la actualidad radica en que gran parte de las empresas, el criterio de licitación que aplica a la hora de licitar la obra no está basado en el estudio económico de la misma sino en la baja a la cual se adjudicó la última obra licitada por la administración en cuestión. Con lo cual estamos desvirtuando por completo el criterio de protección que la administración tiene a la hora de valorar si una plica está en baja temeraria o no.

 

Es por ello, por lo que me atrevo a afirmar que a día de hoy  las obras que se están adjudicando en la actualidad si aplicáramos únicamente el criterio de viabilidad económico podríamos decir que todas están incursas en temeridad, pero no sólo el adjudicatario sino que a partir de la baja media de dicha adjudicación estarían rozando la propia temeridad.

 

Estoy seguro que las afirmaciones que acabo de realizar anteriormente, habrá quien desde las distintas administraciones piense que estoy equivocado y que simplemente bastaría con ver aquellas obras que se han adjudicado en dichas condiciones y que se están ejecutando en la actualidad.

 

Pues bien creo que también es necesario resaltar, que todas las cosas en la vida tienen cierta inercia y la de perder dinero también. Pero la capacidad de perder dinero en las obras es limitada y una empresa puede perder dinero en una obra en concreto pero no en todas. 

 

Es por ello que si entre las dos partes afectadas: empresas y administraciones no devolvemos la situación a la normalidad cuanto antes es previsible que la cosa no acabe bien.

 

Desde aquí también quiero hacer un llamamiento a las administraciones para que cuanto antes nos expliquen con todo tipo de detalles como nos afectarán los recortes anunciados en estos últimos días ya que si mala o muy mala es dicha noticia peor es aún no saber en que porcentaje nos afectan. Ya que para intentar solventar un problema es imprescindible saber cual es la magnitud del mismo.

 

Creo también, que desde el puesto en que me encuentro es mi obligación advertir que la consecuencia inmediata de tales recortes va a generar más despidos en nuestro sector, que generará un aumento de las prestaciones sociales y que contribuirán a aumentar el déficit público.

 

Por último también me gustaría denunciar el aumento de la economía sumergida que se está originando en el sector y que tanto daño nos está haciendo. Desde esta federación pedimos que se persiga a todas aquellas empresas y personas que se encuentran trabajando de forma irregular que no están cotizando a la seguridad social y que además se permiten el lujo  de cobrar una prestación por desempleo en detrimento de las personas que realmente las necesitan o bien las puedan necesitar en un futuro.

 

Creemos que en estos momentos en los cuales se nos está pidiendo que realicemos un esfuerzo muy importante a nuestro sector, también es justo reclamar a la administración que persiga más que nunca a aquellas personas que están haciendo una competencia desleal.

 

Carlos Izquierdo

Presidente de FECONS

Este artículo ha sido publicado en el Periódico Extremadura, Especial Empresas 2010